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martes, 12 de febrero de 2019

‘La clase de piano’: comedia dramática correcta a la que le falta melodía


El francés Ludovic Bernard, quien debutó en 2017 con Misión País Vasco y El ascenso, ofrece ahora La clase de piano, una comedia dramática buen rollista que cuenta con Jules Benchetrit, Lambert Wilson y Kristin Scott Thomas en su reparto.

La película cuenta la historia de Mathieu Malinski, cuyo secreto es la música, un tema del que no se atreve a hablar con sus colegas. Cuando uno de los pequeños robos que lleva a cabo con sus amigos le hacen terminar en el calabozo, Pierre Geitner, director del Conservatorio Nacional Superior de Música y que le vio tocar en una estación, consigue sacarlo a cambio de servicios sociales. Pierre decide inscribir a Mathieu en el concurso nacional de piano al ver en él un gran potencial, por lo que el protagonista entra en un mundo nuevo cuyos códigos ignora.

La mayor parte de la trama del film se desarrolla en las modernas y elegantes salas del Conservatorio Nacional de París, un escenario con gran belleza y que hace que el espectador esté metido en todo momento en el clima musical y de elegancia que pretende acoger la película.

La clase de piano es, en su conjunto, muy predecible, aunque cuenta con momentos encantadores e inesperados. Uno de ellos es la relación que se establece entre Mathieu y la violonchelista y estudiante de conservatorio Anna, una chica de una familia acomodada de músicos que funciona como un contrapunto natural de Mathieu y sus antecedentes.

Es una comedia dramática que está muy bien organizada y orquestada pero que resulta demasiado convencional. No obstante, a lo largo de todo su metraje, ofrece algunos elementos interesantes antes de llegar a un final que es bastante previsible y que ya se puede deducir con solo leer su argumento.

Valoración: 2,5/5

Lo mejor: Es una película muy agradable de ver

Lo peor: La historia de superación y de cambio del protagonista está demasiado trillada en el cine

sábado, 9 de junio de 2018

Crítica de 'Tully': te echábamos de menos Jason Reitman

A finales de 2014 llegó a nuestras pantallas ‘Hombres, mujeres y niños’, una película que tenía un estilo de telefilme malo de la década de los 2000. Esa fue la última vez que supimos algo de Jason Reitman, el director que había triunfado con Juno y Up in the Air. Parecía que poco a poco se había ido desinflando y que, sus dos últimos trabajos eran, sin duda, lo peor de su filmografía.

Después de un necesario descanso, Reitman ha vuelto junto a la guionista Diablo Cody, con quien forma un buen tándem. Tully nos cuenta la historia de una mujer con tres hijos, que es incapaz de lidiar con su bebé recién nacido. Por ello contrata a Tully, una niñera con la que rápidamente desarrollará una conexión especial.

Foto: Fotogramas.es

El largometraje nos brinda unas brillantes interpretaciones de Charlize Theron y Mackenzie Davis y nos ofrece una mirada divertida y penetrante al sacrificio que supone el criar a tus hijos. Entretiene al mismo tiempo que te hace reflexionar gracias al carisma de sus personajes y su capacidad de combinar el humor con temas serios.

La labor de la dirección es excelente, con unas secuencias de montaje maravillosas, que hacen que el espectador pueda empatizar con la cinta y capte su mensaje a la perfección. Realmente, Tully quiere que el espectador se dé cuenta de las mentiras que nos contamos a nosotros mismos para seguir cuerdos.

Tully es una comedia inteligente, que invita al espectador a reflexionar en una historia oscura con una gran carga profunda y más dramática de lo que parece. La conexión entre Theron y Davis es perfecta. Los tres años y medio de espera para que Reitman sacara una nueva cinta han merecido la pena. El director ha renovado sus ideas y ha vuelto más filosófico y profundo que nunca.

Valoración: 4/5

Lo mejor: La química que desprenden Charlize Theron y Mackenzie Davis


Lo peor: Cierto exceso en su conjunto, lo que puede provocar angustia en el espectador

sábado, 14 de abril de 2018

Crítica de Campeones

Javier Fesser es un director que cuenta con una versatilidad fascinante. Lo mismo puede hacer Mortadelo y Filemón que un dramón a la altura de la grandiosa Camino. En su nuevo trabajo vuelve a apostar por la comedia con un guion escrito por él mismo y por David Marqués que tiene como protagonista a Javier Gutiérrez, quien se ha convertido sin duda en uno de los actores más reclamados del panorama español gracias a su versatilidad y a su calidad interpretativa.

Campeones cuenta la historia de Marco, un entrenador profesional de baloncesto, que se encuentra un día, en medio de una crisis personal, entrenando a un equipo compuesto por personas con discapacidad intelectual. Lo que comienza como un problema se acaba convirtiendo en una lección de vida.

Foto: Fotogramas.es

Pese a que está contada en forma de comedia, la cinta tiene también elementos dramáticos que la hacen entrañable. Sabe mezclar muy bien los dos géneros y que el espectador salga de la sala planteándose ciertas cosas sin saber que en el filme iban a incidir en ello.

Campeones es de esos largometrajes simpáticos, hechos para ver con toda la familia un fin de semana por la tarde. Es cierto que su calidad no es grandiosa, pero es muy amable de ver. En primer lugar, su público podrá ver cómo va evolucionando el protagonista y mejora su calidad humana y, en segundo, gran parte de su público irá a ver Campeones pensando que es una comedia sobre baloncesto con carcajadas y momentos hilarantes. En parte, esto es cierto, pero el nuevo trabajo de Javier Fesser es mucho más inteligente y, al igual que sus personajes, no debe ser tratada como una película menor.


Valoración: 3,5/5

Lo mejor: Encontrarte con algo distinto a lo que en un principio te habías imaginado


Lo peor: Al fin y al cabo, es solo una película más, con papeletas para ser olvidada con el paso de los años