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martes, 13 de agosto de 2019

Crítica de 'Remember Me'


El alzhéimer siempre ha dado juego en la historia del cine, y este es uno de los principales temas de Remember Me, dirigida por el español Martín Rosete, lo que supone su segundo largometraje (tras Dinero) y con un cast de lujo encabezado por Bruce Dern y Caroline Silhol, y que también cuenta con Verónica Forqué.

Remember Me cuenta la historia de un amor imposible entre Claude, un hombre viudo de setenta años y Lilian, una mujer que tiene Alzhéimer y está ingresada en una residencia especializada. Con la ayuda de su amigo Shane, Claude decide fingir la enfermedad e ingresar en la misma residencia para poder estar junto a ella.

Foto: filmaffinity,com

Lo más interesante de Remember Me no es la historia que cuenta, que al fin y al cabo puede estar un poco trillada, sino cómo se cuenta. El introducir el personaje de Tania, nieta de Claude, una adolescente problemática que se volcará con la historia de su abuelo, hacen que la cinta esté llena de sentimientos y, sobre todo, de una honestidad envidiable.

Caroline Silhol es pura honestidad en el film, y su papel de Lilian la eleva a lo más alto. Todo funciona gracias a los sentimientos que transmite y a su mirada, que sabe decir mucho sin tener que recurrir a lo verbal. Por otro lado, Bruce Dern está entrañable y tierno en la medida justa, sin sobrepasarse ni caer en el exceso. Su equilibrio es lo que hace que Remember Me sea más que correcta al no pecar de empalagosa. Además, sus toques cómicos reducen su gran peso dramático, por lo que el equilibrio es una de las principales virtudes del notable segundo largometraje del español Martín Rosete.

Valoración: 3,5/5
Lo mejor: La asombrosa química entre Bruce Dern y Caroline Silhol y la capacidad que tienen para transmitir con pequeños gestos
Lo peor: En algunos momentos es más densa de lo que pretende

martes, 16 de abril de 2019

Crítica de ‘La sombra del pasado’


El director alemán Florian Henckel von Donnersmarck, autor de la estupenda La vida de los otros y de la insuficiente The Tourist, regresa al cine independiente con La sombra del pasado, su tercer largometraje y que fue nominado a la última edición de los Oscars y los Globos de Oros en la categoría de mejor película de habla no inglesa.

El film cuenta la historia de Kurt Barnert, un joven estudiante de arte en la Alemania del Este que está enamorado de Ellie, su compañera de clase. El padre de ella, el profesor Seeband, un famoso médico, no aprueba la relación de su hija y está decidido a destruirla. Lo que ninguno de ellos sabe es que sus vidas están conectadas por un terrible crimen cometidos desde hace décadas.

Foto: filmaffinity.com

Este drama, con toques de thriller, ambientado en el nazismo tiene un buen planteamiento, pero que comienza a desvanecerse enseguida. Es casi imposible mantener la atención durante 188 minutos de metraje y ni siquiera la habilidad de Donnersmarck logra que la cinta tenga interés.

Planteado como un film independiente, al final resulta ser convencional y aséptica. Tres pesadísimas horas de metraje para ofrecer una narración que es exasperadamente ramplona, lastrada por unos personajes unidimensionales y un sentimentalismo de lo más tosco.

La sombra del pasado acaba trivializando los temas que aborda por culpa de su villano mefistofélico, sus inconsistencias narrativas, sus gratuitos montajes musicales y, sobre todo, por su pobre y vacío discurso sobre la verdad del arte como reproducción de la realidad. Lo nuevo de Donnersmarck tiene falta de ambición y no funciona en ningún momento. Lo misterioso es qué le han visto los académicos estadounidenses para que optara a una nominación a los premios más importantes de la historia del cine.

Valoración: 2/5

Lo mejor: Su planteamiento sería bueno con un buen desarrollo

Lo peor: Que dure tres horas cuando no tiene nada que contar

sábado, 3 de febrero de 2018

Call me by your name: la película del año

Hay películas que, por naturaleza, están destinadas a convertirse en todo un éxito de crítica. “Call me by your name” es buena prueba de ello. Gracias a su delicadeza y al amor hacia el cine y hacia la vida en general que desprende, Luca Guadagnino consigue hacer uno de los mejores largometrajes que se han estrenado en los últimos doce meses.

“Call me by your name” cuenta la historia de Elio Perlman, un joven de 17 años que pasa el verano de 1983 en la casa de verano de sus padres al norte de Italia. Un día se presenta Oliver, el nuevo ayudante del padre de Elio, una persona muy encantadora. Ambos conectan muy rápido y, conforme el verano avanza, la atracción mutua de la pareja se va haciendo más intensa.

Foto: sensacine.com

Guadagnino nos regala un film transparente, profundamente emotivo e incluso divertido en muchos momentos. Es una de esas cintas que, por desgracia, escasean en la actualidad. Una mezcla delicada y perfecta de sensualidad y vulnerabilidad.

Puede que no guste a todo el público, ya que es una película que se sale de los parámetros establecidos y que puede resultar aburrida para aquellos que están acostumbrados a ver largometrajes más mayoritarios.

Una de las cosas que funciona tan bien de “Call me by your name” es la complicidad que tienen en escena sus actores protagonistas: Armie Hammer y Timothée Chalamet. Los dos brillan de forma independiente, pero, cuando comparten escena, la química es explosiva.

Gracias a estar tratada en un tono adecuado que evita caer en lo sensiblero y empalagoso, “Call me by your name” no entra en los estereotipos que suelen primar en este tipo de películas, lo que la hace mucho más disfrutable. En una palabra: imprescindible.


Valoración: 4,5/5

Lo mejor: La manera en la que está tratada la historia y la complicidad de sus dos protagonistas


Lo peor: Habrá mucha gente que no irá a verla porque no sabrá de su existencia