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martes, 13 de agosto de 2019

Crítica de 'Remember Me'


El alzhéimer siempre ha dado juego en la historia del cine, y este es uno de los principales temas de Remember Me, dirigida por el español Martín Rosete, lo que supone su segundo largometraje (tras Dinero) y con un cast de lujo encabezado por Bruce Dern y Caroline Silhol, y que también cuenta con Verónica Forqué.

Remember Me cuenta la historia de un amor imposible entre Claude, un hombre viudo de setenta años y Lilian, una mujer que tiene Alzhéimer y está ingresada en una residencia especializada. Con la ayuda de su amigo Shane, Claude decide fingir la enfermedad e ingresar en la misma residencia para poder estar junto a ella.

Foto: filmaffinity,com

Lo más interesante de Remember Me no es la historia que cuenta, que al fin y al cabo puede estar un poco trillada, sino cómo se cuenta. El introducir el personaje de Tania, nieta de Claude, una adolescente problemática que se volcará con la historia de su abuelo, hacen que la cinta esté llena de sentimientos y, sobre todo, de una honestidad envidiable.

Caroline Silhol es pura honestidad en el film, y su papel de Lilian la eleva a lo más alto. Todo funciona gracias a los sentimientos que transmite y a su mirada, que sabe decir mucho sin tener que recurrir a lo verbal. Por otro lado, Bruce Dern está entrañable y tierno en la medida justa, sin sobrepasarse ni caer en el exceso. Su equilibrio es lo que hace que Remember Me sea más que correcta al no pecar de empalagosa. Además, sus toques cómicos reducen su gran peso dramático, por lo que el equilibrio es una de las principales virtudes del notable segundo largometraje del español Martín Rosete.

Valoración: 3,5/5
Lo mejor: La asombrosa química entre Bruce Dern y Caroline Silhol y la capacidad que tienen para transmitir con pequeños gestos
Lo peor: En algunos momentos es más densa de lo que pretende

martes, 21 de mayo de 2019

Crítica de ‘En buenas manos’


La adopción y la lucha por poder ser madre es un tema muy recurrente en el cine, funcionando bien siempre que se trate con cierta inteligencia y novedad. En su segundo largometraje, la francesa Jeanne Henry dirige En buenas manos, un interesante y emotivo drama sobre el asunto anteriormente mencionado.

La cinta presenta la historia de Theo, quien acaba de nacer. Después de dar a luz, su madre biológica le entrega a un programa de adopción. Los servicios de adopción deberán encontrar entonces a la que se convertirá en su madre adoptiva. En el otro extremo, el espectador se encontrará a Alice, quien lleva casi diez años luchando para ser madre. Un grupo de profesionales trabajará para que Theo y Alice puedan reunirse.

Foto: filmaffinity.com

Jeanne Herry se sumerge en la incursión de una historia que demuestra ser un verdadero éxito cinematográfico que tiene a la vez un guion muy bien documentado, informativo y conmovedor. La emoción está presente de forma natural gracias a las diferentes perspectivas de En buenas manos.

Es un rompecabezas particularmente preciso que se une muy armoniosamente. Sin juzgar a sus protagonistas y, al mismo tiempo que enfatiza en los diversos aspectos involucrados en el proceso, desde el momento en que una madre abandona a su hijo hasta el punto de adopción, incluidas todas las dudas de los trabajadores sociales, el director logra un muy buen equilibrio entre afecto e indagación. Sentimiento y observación, drama conmovedor y realismo preciso.

Inteligentemente observada y respaldada por un reparto fuerte, esta pieza de conjunto bien interpretada oscila entre el estudio de estilo documental del sistema de asistencia social francés y el desgarro de rasgadura de estilo de vida que tiende a una sobredosis de sacarina. Saltando de un personaje a otro, con un bebé que proporciona la línea narrativa, el guion de Herry profundiza en los detalles legales y psicológicos del sistema de adopción anónimo de Francia, una reflexión bastante interesante por la que merece la pena ver el film.

Valoración: 3,5/5

Lo mejor: Que no tiene miedo en profundizar en todo aquello que plantea

Lo peor: Puede resultar un poco empalagosa en ciertos momentos

martes, 23 de abril de 2019

Crítica de 'La espía roja'


La última vez que Trevor Nunn dirigió un film para la gran pantalla fue en 1996 con Noche de reyes. Ahora, ha vuelto con La espía roja, drama basado en la vida de Melita Norwood, la espía británica que estuvo más tiempo al servicio de la KGB.

La espía roja cuenta la historia de Joan Stanley, una encantadora anciana que jamás ha levantado ningún tipo de sospecha hasta que una mañana del año 2000, agentes del MI5 llaman a su puerta para llevársela detenida, acusada de proporcionar información a la Rusia comunista, saliendo a la luz uno de los mayores casos de espionaje del KGB y con Joan como principal sospechosa.

Foto: filmaffinity.com

La cinta está narrada de forma convencional, abusando hasta una forma ensordecedora de la música, sin tener ningún elemento que la haga diferenciadora. Como película de espías no aporta nada nuevo, aunque Dench defiende con talento y emotividad al personaje real durante el interrogatorio, y Sophie Cookson con frescura, pasión y fragilidad en sus díscolos años mozos. Está muy bien realizada y, en ella, se explica perfectamente la situación histórica que se vive, pero se acaba haciendo bastante pesada hasta resultar académica, poco convincente y monótona al sacar tan poco drama de la historia y, en su lugar, ofrecer algo romántico pulp lleno de clichés.

Por tanto, La espía roja cuenta con unas buenas interpretaciones cargadas de emotividad y matices, sobre todo las protagonizadas por Judi Dench. Sin embargo, en líneas generales es una colección de diálogos tediosos pronunciados con personajes trazados a brochazos y en los que hubiese sido muy interesante profundizar, ya que el espectador se quedará con más ganas de ver escenas de Judi Dench o de Sophie Cookson, quien interpreta a su personaje de joven.

Valoración: 2/5

Lo mejor: Las excelentes interpretaciones de Judi Dench y Sophie Cookson

Lo peor: Que busque profundizar en una mediocre historia romántica en lugar de aportar mayor dramatismo y elementos de thriller

martes, 16 de abril de 2019

Crítica de ‘La sombra del pasado’


El director alemán Florian Henckel von Donnersmarck, autor de la estupenda La vida de los otros y de la insuficiente The Tourist, regresa al cine independiente con La sombra del pasado, su tercer largometraje y que fue nominado a la última edición de los Oscars y los Globos de Oros en la categoría de mejor película de habla no inglesa.

El film cuenta la historia de Kurt Barnert, un joven estudiante de arte en la Alemania del Este que está enamorado de Ellie, su compañera de clase. El padre de ella, el profesor Seeband, un famoso médico, no aprueba la relación de su hija y está decidido a destruirla. Lo que ninguno de ellos sabe es que sus vidas están conectadas por un terrible crimen cometidos desde hace décadas.

Foto: filmaffinity.com

Este drama, con toques de thriller, ambientado en el nazismo tiene un buen planteamiento, pero que comienza a desvanecerse enseguida. Es casi imposible mantener la atención durante 188 minutos de metraje y ni siquiera la habilidad de Donnersmarck logra que la cinta tenga interés.

Planteado como un film independiente, al final resulta ser convencional y aséptica. Tres pesadísimas horas de metraje para ofrecer una narración que es exasperadamente ramplona, lastrada por unos personajes unidimensionales y un sentimentalismo de lo más tosco.

La sombra del pasado acaba trivializando los temas que aborda por culpa de su villano mefistofélico, sus inconsistencias narrativas, sus gratuitos montajes musicales y, sobre todo, por su pobre y vacío discurso sobre la verdad del arte como reproducción de la realidad. Lo nuevo de Donnersmarck tiene falta de ambición y no funciona en ningún momento. Lo misterioso es qué le han visto los académicos estadounidenses para que optara a una nominación a los premios más importantes de la historia del cine.

Valoración: 2/5

Lo mejor: Su planteamiento sería bueno con un buen desarrollo

Lo peor: Que dure tres horas cuando no tiene nada que contar

martes, 9 de abril de 2019

‘Identidad borrada’: Joel Edgerton vuelve a sacar el cineasta que lleva dentro


Se ha hecho rogar, pero por fin está aquí. Identidad borrada se estrenó en Estados Unidos el 2 de noviembre y, cinco meses más tarde, ha llegado a España, con unas expectativas muy altas. El actor Joel Edgerton vuelve a ponerse tras las cámaras después de la buena experiencia que tuvo con El regalo, una cinta con un clima de suspense aterrador y que era un ejercicio más que correcto.

Identidad borrada, su nueva película, cuenta la historia del hijo de un predicador baptista de una pequeña ciudad norteamericana, quien se ve obligado a participar en un programa para “curar” su homosexualidad, apoyado por la iglesia. Cuando a los 19 años, Jared Eamons cuenta a sus padres Nancy y Marshall Eamons que es gay, el joven comienza a ser presionado para que asista a un programa de terapia de conversión gay o, de lo contrario, será rechazado por su familia, sus amigos y la iglesia. Dentro de este programa, Jared entrará en conflicto con el terapeuta jefe Victor Sykes, interpretado por Joel Edgerton.

Foto: filmaffinity.com

En esta película, el joven Lucas Hedges (Manchester frente al mar, Lady Bird) vuelve a demostrar que es uno de los mejores actores de su generación y que está más que justificado que salga tanto en pantalla. Su trabajo en la película, por el que fue nominado a los Globos de Oro, es de una maestría increíble, y cuenta con una complejidad admirable y asombrosa a partes iguales.

Identidad borrada logra ser un drama difícil, emocionante y, sobre todo, aleccionador, que busca generar polémica y controversias en el espectador para que se replantee todo lo que está sucediendo en la pantalla. Joel Edgerton demuestra por segunda vez su enorme talento tras la cámara, reconfirmándose como director con una gran sensibilidad y talento dirigiendo a actores. Edgerton es buen actor, pero como director es todavía mejor, siendo interesante que se replanteara su carrera y que valorara el dejar la interpretación a un segundo lado y centrarse en dirigir, ya que por ahora le está yendo bastante bien.

La carrera de Edgerton como cineasta se eleva a un nivel completamente nuevo con este segundo trabajo, un drama que es sumamente humanista y que emociona, grabándose en la memoria del espectador, puesto que no pretende pasar desapercibido. La historia está basada en hechos reales y se inspira en el libro de Garrard Conley, por lo que su aproximación con la realidad hará que guste aún más a su público y que se quede sorprendido, triste y furioso al conocer que lo que se plantea en la obra ocurre realmente en la realidad.

Identidad borrada es un film muy valioso que todos los padres con niños LGBT deberían ver, puesto que aprenderán mucho y les hará reflexionar y comprender mejor a sus hijos, si es que todavía no lo habían hecho. Russell Crowe y Nicole Kidman están estupendos en sus papeles secundarios, ya que Crowe está sencillamente espléndido y Kidman aporta una creciente compasión emotiva.

La película pretende jugar, en sus casi dos horas de metraje, con qué es lo que hay que enseñar y qué no. Su director transita esa frontera con elegancia y sensibilidad. No es solo un buen largometraje, sino que es una muy importante. A través de su interpretación, Hedges consigue que la confusión homosexual sea palpable y trágica, con mucha intensidad y con un brutal desarrollo a nivel dramático. En definitiva, Identidad borrada es un film que todo el mundo debería para sacar sus propias conclusiones y observar que vivimos en una sociedad que no está tan avanzada como nos creemos y nos gustaría.

Valoración: 4/5

Lo mejor: El debate moral que plantea

Lo peor: Cierta falta de interés en su segunda mitad, aunque se compensa con los últimos minutos de metraje

martes, 26 de marzo de 2019

‘Dolor y gloria’, vuelve el mejor Almodóvar


Después de emocionarnos y de ponernos a todos los pelos de punta en 2016 con Julieta, un drama perfectamente ejecutado y que nos regaló unas interpretaciones fabulosas de Emma Suárez y Adriana Ugarte, Pedro Almodóvar vuelve con Dolor y gloria, la cual también escribe y que, como es habitual, cuenta con la música de Alberto Iglesias. Lo que no es común es que, por primera vez, la encargada de la distribución de una película de Almodóvar no es Warner Bros, sino Sony Pictures, algo insólito. En la productora no hay ningún tipo de cambios, ya que está producida por El Deseo.

Con Dolor y Gloria, Almodóvar vuelve a sumergirse en el drama para narrar una serie de reencuentros, algunos físicos y otros recordados después de décadas. Los primeros y segundos amores, la mortalidad, un actor con el que el director trabajó, los sesenta, los ochenta, la actualidad y el vacío. La cinta busca hablar de la creación, tanto cinematográfica como teatral, y la dificultad de separar la creación de la propia vida.

Por primera vez, el director trabaja con Asier Etxeandia, quien está sensacional en su papel y, después de verlo en él, nos preguntamos cómo no han trabajado antes juntos y hace que pensemos que se puede convertir en el nuevo chico Almodóvar.

Foto: filmaffinity.com

Al contrario que Julieta, Dolor y Gloria es un largometraje donde los personajes masculinos tienen gran importancia, aunque también el director otorga a Penélope Cruz y a Julieta Serrano dos personajes secundarios esenciales, además de contar con otros intérpretes como Nora Navas, Leonardo Sbaraglia, Carmelo Gómez, Kiti Manver, Neus Alborch, Raúl Arévalo y el debut de la cantante Rosalía. Este es, sin duda, el proyecto más personal del cineasta manchego, donde uno de sus personajes (el interpretado por Antonio Banderas) es un director de cine, llamado Salvador Mallo, y en el que juega al alter ego.

En el film, este personaje recuerda a las personas y momentos que han marcado su vida, tanto artística como personalmente. Dolor y gloria es un viaje a las emociones, una película densa y emocionante que invita a que el espectador reflexione. Por esto, no es una obra dirigida a todo tipo de público, ya que se necesita una implicación activa del espectador, ya que Almodóvar, como siempre hace, no te lo da todo mascado, sino que invita a que cada uno mire más allá y saque sus propias conclusiones.

Dolor y gloria se rodó durante cuarenta y cuatro días en la Comunidad Valenciana, entre Valencia y Paterna, un film donde sus paisajes y su estética también son esenciales. En algunos momentos, Almodóvar se pasa de reflexivo y de profundo. Quiere contar tantas cosas que puede acabar saturando y provocando que no funcione tan bien como se esperaba. Aun así, se agradece que el director manchego haya decidido experimentar y no se haya quedado estancado en lo fácil, sino que haya explorado y ofrezca cosas que nunca antes se había atrevido a representar.

Un elemento para aplaudir de Dolor y gloria es que, Almodóvar decide alejarse del intimismo femenino de Julieta y de la mayoría de sus films para probar suerte, como en La mala educación, con otra historia de hombres aunque, a diferencia de esta, donde la mayor parte del reparto (encabezado por Gael García Bernal, Lluís Homar, Fele Martínez y Javier Cámara) eran hombres, aquí también cuenta con sus actrices fetiches. Todos los intérpretes que aparecen en el largometraje están elegidos minuciosamente. Parece como si el papel hubiera sido escrito solo para que ellos lo interpretaran, con un Antonio Banderas en uno de sus mejores papeles, y es que Almodóvar parece que sabe sacar lo mejor del malagueño (como ya hizo con La piel que habito).


Valoración: 3,5/5

Lo mejor: Todas sus actuaciones y que Almodóvar no tenga miedo al riesgo

Lo peor: En muchas escenas es demasiado densa y juega a ser demasiado poco escueta

martes, 5 de marzo de 2019

Crítica de 'Larga vida y prosperidad'


Es una delicia el poder disfrutar de Dakota Fanning en la pantalla. Siempre está bien y transmite justo lo que se necesita en ese momento. Es por eso por lo que vuelve a brillar en Larga vida y prosperidad, dirigida por Ben Lewis, director de Las sesiones, y que llega a España con dos años de retraso.

Larga vida y prosperidad cuenta la historia de Wendy Walcott, a quien le gusta bailar mientras escucha música en su iPod y teje suéteres para objetos inanimados. Ella es autista y, para probarle a su hermana mayor que es capaz de cuidarse por sí misma, se escapa de la clínica en la que vive para ir a presentar su guion de Star Trek en un concurso de escritura.


Foto: filmaffinity.com

La historia de la cinta es mínima y extremadamente básica. Sin embargo, cuenta con cierta originalidad y con una magia especial gracias a su factor trekkie, además de disponer de algunos tiernos pasos de comedia y de las brillantes actuaciones de Dakota Fanning y Toni Collette.

Otro mérito de Larga vida y prosperidad es el acertado retrato que hace del vínculo entre Wendy y su hermana, siendo muy interesante que el espectador pueda observar la relación que tienen ellas dos, explorando en las personas que tienen autismo y el cómo se pueden sentir ante el trato de otras personas.

El largometraje protagonizado por Fanning es, por tanto, una mirada atenta al autismo, siendo un sensible estudio de personaje cuya historia resulta bastante convencional. Sin embargo, le falta cierto riesgo y va tímidamente a donde muchas otras han ido antes con mucha más agilidad. Una película que es agradable de ver, a la vieja usanza y con unas interpretaciones que, sin duda, la elevan y hace que tenga mayor interés.

Valoración: 3/5

Lo mejor: Las brillantes interpretaciones de Dakota Fanning y Toni Collette

Lo peor: Que no se atreva a explorar y profundizar más en las características de las personas con espectro autista

martes, 26 de febrero de 2019

Crítica de '¿Podrás perdonarme algún día?


Siempre es un gusto ver a intérpretes que suelen estar encasillados en un tipo de papel hacer algo completamente distinto. Esto es lo que ocurre con Melissa McCarthy y ¿Podrás perdonarme algún día?, cinta por la que ha sido nominada al Oscar y que está dirigida por Marielle Heller, responsable de The Diary of a Teenage Girl.

La película está basada en hechos reales y sigue la historia de Lee Israel, una respetada biógrafa en decadencia que comienza a falsificar cartas de escritores y celeridades fallecidas con el fin de pagar el alquiler. Cuando las falsificaciones empiezan a levantar sospechas, Israel roba y vende las verdaderas cartas de los archivos sin saber que el FBI está investigando el asunto.

Foto: filmaffinity.com

La química que tienen en pantalla McCarthy y Grant es explosiva, otorgando de corazón y personalidad a un film que, contra todo pronóstico, acaba encontrando su lugar para convertirse en una de las sorpresas de la temporada. La cinta es muy gratificante, con un sublime Grant que hacía años que no estaba tan bien y con una McCarthy que enmienda los malos papeles que había hecho recientemente.

El largometraje explora las miserias de la escritora, aunque nunca se regodea ni se ríe de ellas. Lo más empático de la historia viene del compañero de borracheras Jack, un homosexual despreocupada y de vuelta de todo con el que Grant disfruta y se lo pasa en grande.

Lo mejor de ¿Podrás perdonarme algún día? es que decide centrarse de manera total en sus personajes y su ambiente, transmitiendo mucho y centrándose de manera magistral en un personaje de lo más interesante. McCarthy ofrece su mejor interpretación hasta la fecha con reflexiones evocadoras sobre la amistad, la soledad y la inseguridad creativa.

Valoración: 3,5/5

Lo mejor: La forma que tiene de tratar a los personajes

Lo peor: Que su guion tiene partes brillantes combinadas con otras que solo son aceptables

martes, 8 de enero de 2019

Crítica de 'La quietud'


Después de la interesante propuesta que supuso El clan (2015), Pablo Trapero se atreve con una propuesta arriesgada, un drama con la familia en primer plano protagonizado por Bérénice Bejo, Martina Gusman y Edgar Ramírez.

La Quietud cuenta la historia de dos hermanas que se reencuentran después de pasar mucho tiempo separadas. Una regresa por el delicado estado de salud de su padre, mientras que la otra pretende hacer como si nada hubiera cambiado. Junto a la madre, las tres se verán obligadas a reconstruir el pasado y a enfrentar los desafíos que aparecen en el presente.

Foto: filmaffinity,com

La quietud mezcla el melodrama trágico y clásico con el folletín desenfadado. Su resultado es bastante correcto e incluso divertido, aunque el tema central de la película no lo es en absoluto. Este drama familiar destaca por la interpretación y entrega de tres actrices que lo dan todo: Bérénice Bejo, Martina Gusman y Graciela Borges.

En la última cinta de Trapero, el director argentino sabe dividir su peso narrativo en dos actos: el primero es más contenida, pausada y calmada, mientras que en el segundo se suelta la melena y se desata, siendo muy pasional y albergando una gran cantidad de sentimientos.

La quietud es un drama perfectamente elaborado con muchas capas y que logra ser bastante entretenido, con un registro emocional de las hermanas muy interesante. Sin embargo, esta mezcla de la que hablamos en el párrafo anterior puede pasarle factura, y es que sus contrastes pueden ocasionar que se acabe produciendo un batiburrillo de tonos y al final no tendrás claro qué sentir con lo que ha estado pasando en la pantalla en las casi dos horas de metraje.


Valoración: 3/5

Lo mejor: El duelo actoral entre Bérénice Bejo y Martina Gusman

Lo peor: Que los cambios de tono de la película puedan resultar confusos

martes, 20 de noviembre de 2018

Crítica de Colette

Desde The Imitation Game, Keira Knighley no tenía un papel que fuera lo realmente interesante y llamativo. Muchos papeles para películas comerciales seguidos que han hecho que no hayamos podido disfrutar de ella en todo su esplendor. Por suerte, Colette nos da la oportunidad de volver a verla brillar.

El filme está dirigido por Wash Westmoreland, uno de los directores de Siempre Alice (2014) y cuenta la historia de Sidonie-Gabrielle Colette, autora de las polémicas novelas que causaron mucho revuelo en el París de los años 20.

Colette es un trabajo muy interesante y por el que, sin duda, Keira será recordada. Consigue relacionar la historia de la autora a la de la época. Tiene escenas realmente buenas, como la inicial, en la que va vestida para una gala de una forma muy sencilla y todo el mundo se la queda mirando, como si fuera un ser inferior. Esto sirve para conocer la personalidad de la escritora y su forma de actuar.

Foto: filmaffinity.com

Es muy llamativo ver el cambio que van sufriendo los personajes de Colette y su marido Willy, quienes en un principio se aman y tienen una relación estupenda, pero luego van sufriendo pequeños baches que les costará superar. Además, es muy interesante que se profundice en las aventuras amorosas que Colette tuvo con otras mujeres.

El único problema del filme es que, en menos de dos horas de metraje, pretende abarcar un montón de cosas y contar toda su historia, lo que puede hacerla algo confusa al mezclar tantos elementos en tan poco tiempo. Tal vez, hubiese sido mejor extender un poco su metraje o haber llevado la historia a la televisión en forma de miniserie.

Colette es una cinta necesaria en los tiempos que corren, un retrato amable y muy actual, en el que se reivindica el papel de una mujer que quiere luchar contra un patriarcado opresivo. Actualmente, se están estrenando varios filmes con una temática parecida (véase La buena esposa) pero lo interesante es que cada uno de ellos tiene una ambientación distinta y un trasfondo diferente.


Valoración: 3/5

Lo mejor: Keira Knightley es una estrella que está fabulosa

Lo peor: Quiere tratar demasiados elementos en un tiempo muy reducido 

martes, 30 de octubre de 2018

Crítica de ‘Quién te cantará’, la nueva joya de Carlos Vermut


Muchos directores van disminuyendo como cineastas con cada nuevo trabajo que realizan a medida que se incrementa el presupuesto de sus películas; pero Carlos Vermut es una excepción. Cada vez va creciendo más y más hasta límites que pocas veces nos hubiésemos imaginado.

Después de arrasar entre la crítica especializada con ‘Magical Girl’, uno de los filmes españoles estrella del 2014, Vermut da un paso más y se atreve con ‘Quién te cantará’, la que de momento es la mejor película española del año y sería muy complicado (por no decir imposible) que alguien le quitara el puesto. El título pretende ser una reflexión sobre la propia identidad, el arte como creación personal y qué es lo que estamos dispuestos a sacrificar por el reconocimiento social y el éxito.

Foto: rtve.es

Vermut sabe dirigir a todos sus actores a la perfección. Najwa Nimri (a la que ya le pueden dar el Goya para ahorrarnos la espera) lo borda en el papel más completo y perfecto de su larga carrera con el papel de Lila Cassen, una estrella de la canción con amnesia que tendrá que volver a aprender su imagen pública y artística a la vez que se plantea quién es realmente.

Sin embargo, la gran sorpresa del filme es Eva Llorach. Su interpretación de Violeta, la mejor imitadora de Lila y quien va a ayudarla a ser quien era, es magistral. Aunque el filme es completísimo y no se le puede añadir nada, sí que se echa de menos poder conocer algo más de uno de los mejores personajes que se han creado nunca.

Todo esto, amenizado con la maravillosa música original del siempre sobresaliente Alberto Iglesias, con giros de guion perfectos y con su ambiente minimalista, sitúa a ‘Quién te cantará’ como la gran favorita a alzarse con todos los premios gordos en los próximos Goya. De momento, ya es una obra de culto.


Valoración: 4,5/5

Lo mejor: El personaje de Eva Llorach

Lo peor: Que el gran público decida no darle una oportunidad

sábado, 17 de febrero de 2018

Crítica de "15:17 Tren a París": Vuelve el mejor Eastwood

A Clint Eastwood le encanta el patriotismo, eso ya lo sabemos. Casi todos sus filmes hacen alusión a algún héroe americano, al ejército o a algún conflicto social de Estados Unidos. En esta ocasión, el veterano director y actor nos trae una historia muy de actualidad con una característica bastante curiosa: sus protagonistas no son actores, sino que son las personas que sufrieron esto en la realidad.

El filme, basado en el libro escrito por los protagonistas de la historia y de la película, cuenta la historia de tres jóvenes americanos que, en un viaje a Europa, se enfrentaron a un terrorista en un tren con destino a París. En la cinta podremos ver la historia de sus protagonistas desde su niñez hasta la actualidad, mostrándonos también una serie de factores que predijeron el ataque.


Foto: Espinof.com

Este drama está muy de actualidad y es interesante la forma en la que se plantea. Esta vez, Eastwood no se rodea de grandes actores como hizo con Tom Hanks o con Bradley Cooper en sus anteriores trabajos, si no que busca contar una historia que no es muy conocida en un largometraje pequeño con quienes mejor pueden interpretar la situación: quienes sufrieron este ataque en sus propias carnes.

Como ya pasó anteriormente en “El Francotirador” o en otros filmes del director, Eastwood peca de un patriotismo desmesurado en casi todo su metraje y se olvida de que la cinta no solo se va a proyectar en Estados Unidos, sino que va a llegar a todas las partes del mundo. Y es que el principal problema del director estadounidense es que sus largometrajes pueden tener muchísimo interés y éxito en su país, pero es imposible que la historia cale de igual manera en otras partes del mundo.

Aun así, su nuevo trabajo no se merece desmerecimiento alguno. Angustiosa, emotiva y con un planteamiento interesante, la nueva película de Eastwood sea, probablemente, el mayor riesgo que ha asumido el director en muchos años. Ahí queda el resultado.

Valoración: 4/5
Lo mejor: La forma en la que está narrada y la originalidad de su propuesta

Lo peor: Un patriotismo y amor incondicional al ejército un tanto chirriante

sábado, 3 de febrero de 2018

Call me by your name: la película del año

Hay películas que, por naturaleza, están destinadas a convertirse en todo un éxito de crítica. “Call me by your name” es buena prueba de ello. Gracias a su delicadeza y al amor hacia el cine y hacia la vida en general que desprende, Luca Guadagnino consigue hacer uno de los mejores largometrajes que se han estrenado en los últimos doce meses.

“Call me by your name” cuenta la historia de Elio Perlman, un joven de 17 años que pasa el verano de 1983 en la casa de verano de sus padres al norte de Italia. Un día se presenta Oliver, el nuevo ayudante del padre de Elio, una persona muy encantadora. Ambos conectan muy rápido y, conforme el verano avanza, la atracción mutua de la pareja se va haciendo más intensa.

Foto: sensacine.com

Guadagnino nos regala un film transparente, profundamente emotivo e incluso divertido en muchos momentos. Es una de esas cintas que, por desgracia, escasean en la actualidad. Una mezcla delicada y perfecta de sensualidad y vulnerabilidad.

Puede que no guste a todo el público, ya que es una película que se sale de los parámetros establecidos y que puede resultar aburrida para aquellos que están acostumbrados a ver largometrajes más mayoritarios.

Una de las cosas que funciona tan bien de “Call me by your name” es la complicidad que tienen en escena sus actores protagonistas: Armie Hammer y Timothée Chalamet. Los dos brillan de forma independiente, pero, cuando comparten escena, la química es explosiva.

Gracias a estar tratada en un tono adecuado que evita caer en lo sensiblero y empalagoso, “Call me by your name” no entra en los estereotipos que suelen primar en este tipo de películas, lo que la hace mucho más disfrutable. En una palabra: imprescindible.


Valoración: 4,5/5

Lo mejor: La manera en la que está tratada la historia y la complicidad de sus dos protagonistas


Lo peor: Habrá mucha gente que no irá a verla porque no sabrá de su existencia

sábado, 27 de enero de 2018

Crítica de "Los archivos del Pentágono": Vuelve el mejor Spielberg

Steven Spielberg es un gran director. Decir lo contrario sería pecar de arrogancia y de poca honestidad. Sin embargo, sí que es cierto que tiene películas y películas. Después del tropiezo de “Mi amigo el gigante”, Spielberg vuelve a regalarnos lo mejor de él, al igual que hizo a finales de 2015 con “El puente de los espías”.

“Los archivos del pentágono” es un filme basado en hechos reales que cuenta la historia de que, en 1971, los principales periódicos de Estados Unidos tomaron una valiente posición en favor de la libertad de expresión, informando sobre el encubrimiento masivo de secretos por parte del gobierno.

El film funciona extraordinariamente. En primer lugar, siempre es un lujo disfrutar de la versatilidad de una Meryl Streep que nunca defrauda y demuestra una absoluta brillantez. En segundo, porque en la actualidad continúa habiendo polémica en torno a la libertad de expresión y el control por parte de los partidos político. Es interesante, a la vez que da un poco de miedo, ver que hemos avanzado tan poco en estos años.

Resultado de imagen de los archivos del pentágono 2017

Foto: Fotogramas.es

La cinta es un docudrama muy emocionante y con secuencias de gran tensión, llena de una asombrosa energía cinematográfica. Como ya se observó hace un par de años con “Spotlight”, parece que el cine y el periodismo son dos elementos que funcionan a la más absoluta perfección.

Spielberg relata los acontecimientos con gran inteligencia sin caer en lo tópico y aburrido. Al contrario que en “El puente de los Espías”, que sobrepasaba las dos horas y media de metraje, aquí se agradece sus 116 minutos, una duración perfecta para una película que pretende contar mucho de manera concisa y no dejar que el espectador desconecte ni un solo segundo.


Valoración: 4/5

Lo mejor: La tensión de su relato y una Meryl Streep que nunca decepciona


Lo peor: Aunque tengan muy poco en común, la sombra de Spotlight puede hacer que no triunfe en los premios tanto como debería