martes, 9 de abril de 2019

‘Identidad borrada’: Joel Edgerton vuelve a sacar el cineasta que lleva dentro


Se ha hecho rogar, pero por fin está aquí. Identidad borrada se estrenó en Estados Unidos el 2 de noviembre y, cinco meses más tarde, ha llegado a España, con unas expectativas muy altas. El actor Joel Edgerton vuelve a ponerse tras las cámaras después de la buena experiencia que tuvo con El regalo, una cinta con un clima de suspense aterrador y que era un ejercicio más que correcto.

Identidad borrada, su nueva película, cuenta la historia del hijo de un predicador baptista de una pequeña ciudad norteamericana, quien se ve obligado a participar en un programa para “curar” su homosexualidad, apoyado por la iglesia. Cuando a los 19 años, Jared Eamons cuenta a sus padres Nancy y Marshall Eamons que es gay, el joven comienza a ser presionado para que asista a un programa de terapia de conversión gay o, de lo contrario, será rechazado por su familia, sus amigos y la iglesia. Dentro de este programa, Jared entrará en conflicto con el terapeuta jefe Victor Sykes, interpretado por Joel Edgerton.

Foto: filmaffinity.com

En esta película, el joven Lucas Hedges (Manchester frente al mar, Lady Bird) vuelve a demostrar que es uno de los mejores actores de su generación y que está más que justificado que salga tanto en pantalla. Su trabajo en la película, por el que fue nominado a los Globos de Oro, es de una maestría increíble, y cuenta con una complejidad admirable y asombrosa a partes iguales.

Identidad borrada logra ser un drama difícil, emocionante y, sobre todo, aleccionador, que busca generar polémica y controversias en el espectador para que se replantee todo lo que está sucediendo en la pantalla. Joel Edgerton demuestra por segunda vez su enorme talento tras la cámara, reconfirmándose como director con una gran sensibilidad y talento dirigiendo a actores. Edgerton es buen actor, pero como director es todavía mejor, siendo interesante que se replanteara su carrera y que valorara el dejar la interpretación a un segundo lado y centrarse en dirigir, ya que por ahora le está yendo bastante bien.

La carrera de Edgerton como cineasta se eleva a un nivel completamente nuevo con este segundo trabajo, un drama que es sumamente humanista y que emociona, grabándose en la memoria del espectador, puesto que no pretende pasar desapercibido. La historia está basada en hechos reales y se inspira en el libro de Garrard Conley, por lo que su aproximación con la realidad hará que guste aún más a su público y que se quede sorprendido, triste y furioso al conocer que lo que se plantea en la obra ocurre realmente en la realidad.

Identidad borrada es un film muy valioso que todos los padres con niños LGBT deberían ver, puesto que aprenderán mucho y les hará reflexionar y comprender mejor a sus hijos, si es que todavía no lo habían hecho. Russell Crowe y Nicole Kidman están estupendos en sus papeles secundarios, ya que Crowe está sencillamente espléndido y Kidman aporta una creciente compasión emotiva.

La película pretende jugar, en sus casi dos horas de metraje, con qué es lo que hay que enseñar y qué no. Su director transita esa frontera con elegancia y sensibilidad. No es solo un buen largometraje, sino que es una muy importante. A través de su interpretación, Hedges consigue que la confusión homosexual sea palpable y trágica, con mucha intensidad y con un brutal desarrollo a nivel dramático. En definitiva, Identidad borrada es un film que todo el mundo debería para sacar sus propias conclusiones y observar que vivimos en una sociedad que no está tan avanzada como nos creemos y nos gustaría.

Valoración: 4/5

Lo mejor: El debate moral que plantea

Lo peor: Cierta falta de interés en su segunda mitad, aunque se compensa con los últimos minutos de metraje

martes, 2 de abril de 2019

Crítica de ‘¿Qué te juegas?’


La comedia es, sin duda, la gran triunfadora del cine español. Es el único género capaz de hacer una gran taquilla en nuestro país y atraer al público cuando son, generalmente, los que tienen menor calidad. En medio de este éxito, la debutante Inés de León busca triunfar con ¿Qué te juegas?, protagonizada por Javier Rey, Amaia Salamanca y Leticia Dolera.

El film cuenta la historia de Roberto y Daniela, dos hermanos con una vida lujosa y llena de glamour gracias a la Naviera que heredaron de su padre. Los dos son directores de la empresa, pero con personalidades muy distintas, ya que Daniela es muy perfeccionista y Roberto es un visionario que odia la actitud de su hermana. Sin embargo, todo cambia cuando ambos se enamoran de la misma mujer, Isabel, una joven monologuista contratada por Roberto para que seduzca a su hermana con la intención de que vuelva a ser tan divertida como era antes.

Foto: filmaffinity.com

La cinta es bastante divertida y funciona muy bien gracias a la complicidad que hay entre su trío protagonista. Sin embargo, su principal logro es que se trata de una de las primeras películas cómicas españolas en el que personas de distinto sexo luchan por conquistar a una misma persona, por lo que sabe adaptarse a los nuevos tiempos.

¿Qué te juegas? tiene todos los elementos para funcionar: cuenta con un buen reparto, un guion con toques modernos y una trama que va ganando en interés ya que, en un principio, parece ser la típica comedia romántica pero, al final, se va transformando en un producto diferente que no se parece en casi nada al resto de cintas del género estrenadas anteriormente. Un soplo de aire fresco que el cine español necesitaba.

Valoración: 3/5

Lo mejor: La estupenda conexión que se establece entre sus protagonistas

Lo peor: Abusa de ciertos clichés

martes, 26 de marzo de 2019

‘Dolor y gloria’, vuelve el mejor Almodóvar


Después de emocionarnos y de ponernos a todos los pelos de punta en 2016 con Julieta, un drama perfectamente ejecutado y que nos regaló unas interpretaciones fabulosas de Emma Suárez y Adriana Ugarte, Pedro Almodóvar vuelve con Dolor y gloria, la cual también escribe y que, como es habitual, cuenta con la música de Alberto Iglesias. Lo que no es común es que, por primera vez, la encargada de la distribución de una película de Almodóvar no es Warner Bros, sino Sony Pictures, algo insólito. En la productora no hay ningún tipo de cambios, ya que está producida por El Deseo.

Con Dolor y Gloria, Almodóvar vuelve a sumergirse en el drama para narrar una serie de reencuentros, algunos físicos y otros recordados después de décadas. Los primeros y segundos amores, la mortalidad, un actor con el que el director trabajó, los sesenta, los ochenta, la actualidad y el vacío. La cinta busca hablar de la creación, tanto cinematográfica como teatral, y la dificultad de separar la creación de la propia vida.

Por primera vez, el director trabaja con Asier Etxeandia, quien está sensacional en su papel y, después de verlo en él, nos preguntamos cómo no han trabajado antes juntos y hace que pensemos que se puede convertir en el nuevo chico Almodóvar.

Foto: filmaffinity.com

Al contrario que Julieta, Dolor y Gloria es un largometraje donde los personajes masculinos tienen gran importancia, aunque también el director otorga a Penélope Cruz y a Julieta Serrano dos personajes secundarios esenciales, además de contar con otros intérpretes como Nora Navas, Leonardo Sbaraglia, Carmelo Gómez, Kiti Manver, Neus Alborch, Raúl Arévalo y el debut de la cantante Rosalía. Este es, sin duda, el proyecto más personal del cineasta manchego, donde uno de sus personajes (el interpretado por Antonio Banderas) es un director de cine, llamado Salvador Mallo, y en el que juega al alter ego.

En el film, este personaje recuerda a las personas y momentos que han marcado su vida, tanto artística como personalmente. Dolor y gloria es un viaje a las emociones, una película densa y emocionante que invita a que el espectador reflexione. Por esto, no es una obra dirigida a todo tipo de público, ya que se necesita una implicación activa del espectador, ya que Almodóvar, como siempre hace, no te lo da todo mascado, sino que invita a que cada uno mire más allá y saque sus propias conclusiones.

Dolor y gloria se rodó durante cuarenta y cuatro días en la Comunidad Valenciana, entre Valencia y Paterna, un film donde sus paisajes y su estética también son esenciales. En algunos momentos, Almodóvar se pasa de reflexivo y de profundo. Quiere contar tantas cosas que puede acabar saturando y provocando que no funcione tan bien como se esperaba. Aun así, se agradece que el director manchego haya decidido experimentar y no se haya quedado estancado en lo fácil, sino que haya explorado y ofrezca cosas que nunca antes se había atrevido a representar.

Un elemento para aplaudir de Dolor y gloria es que, Almodóvar decide alejarse del intimismo femenino de Julieta y de la mayoría de sus films para probar suerte, como en La mala educación, con otra historia de hombres aunque, a diferencia de esta, donde la mayor parte del reparto (encabezado por Gael García Bernal, Lluís Homar, Fele Martínez y Javier Cámara) eran hombres, aquí también cuenta con sus actrices fetiches. Todos los intérpretes que aparecen en el largometraje están elegidos minuciosamente. Parece como si el papel hubiera sido escrito solo para que ellos lo interpretaran, con un Antonio Banderas en uno de sus mejores papeles, y es que Almodóvar parece que sabe sacar lo mejor del malagueño (como ya hizo con La piel que habito).


Valoración: 3,5/5

Lo mejor: Todas sus actuaciones y que Almodóvar no tenga miedo al riesgo

Lo peor: En muchas escenas es demasiado densa y juega a ser demasiado poco escueta

martes, 19 de marzo de 2019

Crítica de ‘Un pueblo y su rey’


Pierre Schoeller, director de El ejercicio del poder (2011) regresa siete años más tarde con Un pueblo y su rey (2018), presentada en la pasada edición del Festival de Venecia en la sección oficial (fuera de concurso).

El film está protagonizado por Gaspard Ulliel, Louis Garrel y Laurent Lafitte, y se desarrolla en 1789, cuando un pueblo entra en revolución. La historia entrecruza los destinos de mujeres y hombres del pueblo con los de figuras históricas. Su lugar de encuentro es la recién creada Asamblea Nacional. En el centro de la historia se desarrolla la suerte de un rey y el surgimiento de la república.

Foto: filmaffinity.com

Por el argumento, vemos que estamos ante un largometraje histórico. Sin embargo, la historia se puede contar con mucho dinamismo y aportando ejemplos que ayuden al espectador a entender la historia. Por desgracia, en Un pueblo y su rey no ocurre nada de esto.

Sorprende la pesadez académica con la que Pierre Schoeller ha decidido enfrentarse a este periodo decisivo de la historia europea. La película parece estar más preocupada por reunir a grandes nombres del cine francés que por encontrar un nuevo ángulo de visión.

Los 121 minutos que dura Un pueblo y su rey son muy pesados, ya que ofrece una visión muy anticuada de la Revolución Francesa. No tiene la capacidad para funcionar más allá de su representación convencional de los incidentes principales. Otro de sus fallos es que no ofrece algo intenso o trágico, surgiendo la duda al espectador cuando sale de la sala de por qué existe este film.

Pese a su poca emoción, tiene algunas cosas positivas, como el cuidado en su producción y la pasión de las interpretaciones. Sin embargo, esto no es suficiente, lo que provoca que Un pueblo y su rey fracase.

Valoración: 2/5
Lo mejor: Sus interpretaciones
Lo peor: Es muy aburrida y carente de emoción  

martes, 12 de marzo de 2019

Crítica de ‘El Gordo y el Flaco (Stan & Ollie)’


 John S. Baird se encarga en su nuevo trabajo de algo que no es nada fácil: hacer cine dentro del cine. Además, se atreve llevando a cabo la biografía de Stan y Ollie, conocidos en castellano como el gordo y el flaco.

En la película, sus dos protagonistas se embarcan en su gira de despedida ahora que su época dorada parece haber quedado anclada en el pasado. Con la ayuda de sus respectivas mujeres, ambos logran conquistar al público de las salas de Reino Unido gracias a su peculiar manera de interpretar y de entender el mundo.

Foto: filmaffinity.com

Este biopic ahonda de manera correcta en la personalidad de ambos personajes y en las circunstancias personales que les convirtieron en figuras cómicas de leyenda, la cinta está interpretada con mucha ternura por Steve Coogan y John C. Reilly, estando hecha con cuidado y afecto en todos los apartados.

El Gordo y el Flaco (Stan & Ollie) es una tragicomedia sólida, que busca explorar e ir más allá con unos personajes que dan mucho juego. Lejos de ser una comedia absurda, pretende revelar el impacto melancólico que sufrieron al darse cuenta de que sus carreras se acababan.

Un elemento muy importante para que el film funcione como lo hace es la increíble conexión que demuestran Coogan y Reilly, lo que es una oda a la amistad. Los dos ofrecen interpretaciones que son pura dinamita y con las que consiguen transmitir el tipo de expresión tanto humorística como física de estos cómicos sin caer en la caricatura.

La obra de Baird es un relato que debería ver todo el mundo que sea fan de la pareja y se haya reído a carcajadas con ellos. Un largometraje que no es ninguna obra maestra, pero sí bastante entretenido y que sirve para conocer a fondo a los dos cómicos por excelencia del cine.

Valoración: 3,5/5

Lo mejor: La conexión entre Coogan y Reilly

Lo peor: Es una película biográfica al uso