martes, 9 de julio de 2019

‘Spider-Man: Lejos de casa’, mismas dosis de comedia y acción


En 17 años hemos tenido cuatro Spider-Man (tres en carne y hueso y uno animado). La mejor sigue siendo, sin lugar a dudas, la dirigida por Sam Raimi y protagonizada por Tobey Maguire. Después vino la encabezada por Andrew Garfield, la que peor ha funcionado tanto en crítica como en taquilla al no encontrar su identidad. En 2017, llegó Spider-Man Homecoming, dirigida por Jon Watts y protagonizada por Tom Holland. En esta ocasión, la acción casi desapareció para presentarnos un film de comedia con un Spider-Man mucho más joven de lo que estamos acostumbrados.

Dos años después, Jon Watts vuelve a ponerse frente a la dirección para contarnos una nueva historia de nuestro hombre araña favorito. En esta  ocasión, Peter Parker decide irse junto a MJ, Ned y el resto de sus amigos a pasar unas vacaciones por Europa. Sin embargo, el plan de Parker por dejar de lado sus superpoderes durante unas semanas se ven truncados cuando Nick Fury contacta con él para solicitarle ayuda y así frenar el ataque de unas criaturas elementales que están causando el caos en el continente. En ese momento, Parker volverá a ponerse el traje de Spider-Man para cumplir con su labor.

Foto: filmaffinity.com

En Spider-Man: Lejos de casa, Watts conserva el espíritu de la anterior entrega. De nuevo, la búsqueda constante del gag priva a los personajes de capacidad para la empatía. Peter Parker ha dejado de ser un héroe para ser un chaval encantador, pero lo que le sucede no nos importa demasiado.

Es una propuesta que no añade prácticamente nada y sin ninguna escena que sobrepase los límites de lo ya visto. Sin embargo, se agradece que, en esta ocasión, se haya apostado más por la acción. En Spider-Man Homecoming las escenas de comedia eran mucho más frecuentes a las de acción y, en Lejos de casa, han sabido aportar más escenas de adrenalina, aunque siguen sobrando unas partes cómicas demasiado largas, como las protagonizadas por el personaje de Jacob Batalon, el mejor amigo de Spider-Man que, pese a estar insertadas para hacer gracia, lo único que hacen es sacar de contexto al espectador, provocando que resulte frustrante y que le quite toda la emoción.

En esta secuela se agradece que el espectador tenga más oportunidad de conocer a personajes como el de Zendaya. Si en la primera parte solo se centraba en Spider-Man, aquí todo está más concentrado para que el público pueda saber más acerca de quienes rodean a nuestro héroe. También, ha sido un acierto el incorporar el personaje de Jake Gyllenhaal, quien aporta las grandes dosis de acción al film, así como eliminar a Iron Man (era obvio después de lo ocurrido en Vengadores: Endgame), que lo único que hizo en la anterior entrega fue robar escenas a Spider-Man, el verdadero protagonista de esta función.

Watts acierta con esta segunda parte donde da carta blanca a un juvenil, divertido, entregado y desacomplejado Peter Parker para que birle todo un señor blockbuster superheroico y lo conduzca por carreteras de luminosa complicidad. Una película que se eleva porque Holland le otorga alas. Spider-Man: lejos de casa, arranca desinhibida, dulce y ligera y parece como una especie de pequeño milagro de una Marvel que demostró ser demasiado densa con Vengadores: EndGame. Por todo ello, el resultado es un Spider-Man que resulta un poco más impactante que el anterior que vimos, excitante y con un reparto que funciona muy bien y que da a (casi) todos el protagonismo que merecen.

Valoración: 3/5

Lo mejor: La frescura que Tom Holland aporta al personaje

Lo peor: Que los puntos de comedia que intentan aportar con el personaje de Jacob Batalon sean insulsos y resten dinamismo al film

martes, 2 de julio de 2019

Crítica de ‘Los días que vendrán’


Los días que vendrán es la última genialidad de Carlos Marques-Marcet quien vuelve a firmar una obra estupenda como ya hizo en 10.000 km (2014). La cinta cuenta la historia de Vir y Lluis, quienes solo llevan un año saliendo juntos cuando descubren que están embarazados. Durante 9 meses, el espectador seguirá la aventura de la joven pareja y el giro enorme que dará su vida, sus miedos y alegrías.

La película sabe explorar de manera brillante la dificultad de compartir con el otro la experiencia profundamente transformadora de este proceso. Un aspecto positivo de Los días que vendrán es que la protagonista está realmente embarazada y su compañero en la ficción es su pareja real. El film dedica bastante metraje a retratar cómo evoluciona la relación de los personajes, siendo muy interesante descubrir cómo la experiencia del embarazo provoca una ruptura en el entendimiento de sus protagonistas, más allá de su vínculo sentimental.


Foto: filmaffinity.com

Su carga dramática se sigue con gran interés gracias a un efectivo guion cargado de improvisación, una puesta en escena “invisible” que busca plasmar la vida cotidiana e íntima de sus protagonistas.

La ficción resulta tan espontánea y honesta que, a veces, parece que el espectador está viendo un documental. Uno de los puntos fuertes de Los días que vendrán incluye una vieja grabación en VHS con escenas del auténtico embarazo de la madre de la protagonista y su parto. El director se apoya con gran genialidad en esas imágenes para dotar de verdad y de reflexión a su tercera cinta. Una experiencia apasionante, que atrapa y estremece y que, sin duda, tiene todas las papeletas para triunfar en los próximos Premios Goya. Lo que sí es seguro es que se hablará mucho de ella y que se convertirá en una cinta de culto.

Valoración: 4,5/5
Lo mejor: Que nada en ella falla
Lo peor: Que ante tantas propuestas mayoritarias veraniegas pase totalmente desapercibida

martes, 25 de junio de 2019

Crítica de ‘Dragged Across Concrete’


Todo film debería durar menos de dos horas y, si sobrepasa los 120 minutos, tendría que estar justificado y ser totalmente imprescindible. Dragged Across Concrete dura 159, y se podrían haber eliminado 40 minutos de su metraje. Lo nuevo del director S. Craig Zahler, protagonizado por Mel Gibson y Vince Vaughn, comienza muy bien, pero va decayendo a medida que pasan los minutos.

En Dragged Across Concrete, dos policías, uno veterano y otro más joven, son suspendidos cuando un vídeo de sus duras tácticas se convierte en la noticia del día en todos los medios de comunicación. Mediante esta premisa, se embarcan en un viaje en el que habrá acción, crimen y, sobre todo, mucho thriller policiaco.

Foto: filmaffinity.com

La cinta comienza de una manera interesante, siendo una lectura lenta y obsesiva del más brutal cine de género, siendo un cine sucio, delicado y vulgar. Sin embargo, conforme van pasando los minutos, comienza a ser más y más repetitiva, con un regusto a serie B demasiado fuerte y que espanta. Su material es tan sórdido y banal que no justifica en absoluto su extensa duración.

En Dragged Across Concrete sobran las palabras. Recuerda, en muchos momentos, a una cinta de Tarantino debido a que los diálogos interminables ocupan una parte muy elevada en su narración, lo que la hace tediosa hasta límites insospechados.

Además, su extrema violencia no está para nada justificada. Su primera parte es claramente superior a la segunda, en la que todo se vuelve demasiado oscuro y sombrío y en la que el espectador ha perdido todo el interés que en algún momento le pudo llegar a generar. Ni la entrega de un Gibson como hacía tiempo que no veíamos logra causar una impresión mayúscula.

Valoración: 2/5

Lo mejor: Mel Gibson entregado al 100%

Lo peor: No hacía falta que fuera tan, tan larga

martes, 18 de junio de 2019

Crítica de ‘Upgrade (ilimitado)’


Leigh Whannell, director de Insidious: Capítulo 3, se atreve con Upgrade, un thriller del sello Blumhouse Productions, un film que se centra en la venganza pero de una forma más novedosa. Con Logan Marshall-Green como protagonista, tras ver cómo su mujer es asesinada tras un accidente que le deja parapléjico, él tendrá que someterse a una operación que le permite volver a caminar para así poder vengar a su esposa.

Upgrade ofrece al espectador un viaje frenético, inventivo y emocionante, siendo bastante entretenida. Aunque tiene mucha acción, le falta un misterio que, realmente, deje al espectador con la boca abierta. No tiene nada que la haga 100% llamativa, aunque muchas de sus escenas y sus florituras son excelentes.


Foto: filmaffinity.com

La cinta es de esos thriller de ciencia ficción que son entretenidos pero poco originales. Su premisa es un poco predecible, aunque también es cierto que su misterio al principio parece obvio pero, poco a poco, va retorciéndose. Sus peleas son accesibles y memorables, con un aspecto retroapocalíptico interesante y con un espíritu muy rebelde.

Con la nueva apuesta de Blumhouse Productions, los fans del género estarán en el cielo. Sus impresionantes efectos especiales dan fuerza a Upgrade, una propuesta emocionante de bajo presupuesto, con corazón de cine serie B pero que logra una gran calidad. Su brutal juego de poder interno que cuenta con efectivos y bien medidos toques de humor, además de cierta reflexión como trasfondo para ofrecer un trepidante vehículo de entretenimiento. Con su mensaje de los riesgos que hay detrás de la promesa de inmortalidad por medio de la tecnología informática, es un episodio largo de Black Mirror con sus mismas dosis de misterio.

Valoración: 3,5/5

Lo mejor: El mensaje futurista que plantea y que logra ser muy entretenida

Lo peor: Que es poco original y, pese a tener muchas subtramas, no tiene una principal 100% sólida

martes, 4 de junio de 2019

Crítica de ‘A Dog´s Journey’


En 2017, Lasse Hallström dirigió Tu mejor amigo, film que estuvo rodeado de polémica tras filtrarse en las redes sociales unas imágenes del rodaje en las que los usuarios señalaban que se estaba maltratando a los animales y poniéndolos en peligro. Sin embargo, la cinta, protagonizada por Dennis Quaid y K. J. Appa (quien actualmente es una estrella gracias a su papel en Riverdale), resultó ser un éxito en taquilla en Estados Unidos debido a su bajo presupuesto, siendo este el motivo por el que se ha decidido rodar una segunda parte, titulada A Dog´s Journey.

En esta ocasión, Lasse Hallström cede el testigo a Gail Mancuso para narrar la conmovedora y sorprendente historia de un perro leal que encuentra el significado de su propia existencia a través de la vida de los humanos a los que les enseña a reír y amar.

Foto: filmaffinity.com

Esta segunda parte sigue el mismo esquema de la original. Parece que las cintas protagonizadas por perros es un recurso que nunca se va a agotar debido a que cuentan con bajo presupuesto y son rentables ya que atrae a un público familiar, pero su esquema no podría ser más repetitivo. Si has visto una es como si hubieses visto todas, ya que no se atreven a innovar lo más mínimo.

Ya es la segunda película que nos llega en 2019 de este estilo después de Uno más de la familia. Su mezcla de melodrama al estilo de Nicholas Sparks se dedica a manipular mecánicamente al espectador con su emotividad barata. Recuerda mucho a Mira quién habla, solo que esta vez el protagonista es un perro en lugar de un bebé. Su sensiblerío y la manera que tiene de provocar situaciones a través de la variación de la música hace que no funcione y que vuelvan a ofrecernos el mismo producto de siempre pero con una raza de perro distinta.

Valoración: 2/5

Lo mejor: Un Dennis Quaid entregado

Lo peor: ¿Por qué todas las películas protagonizadas por perros juegan a esa manipulación tan barata?