martes, 21 de mayo de 2019

Crítica de ‘En buenas manos’


La adopción y la lucha por poder ser madre es un tema muy recurrente en el cine, funcionando bien siempre que se trate con cierta inteligencia y novedad. En su segundo largometraje, la francesa Jeanne Henry dirige En buenas manos, un interesante y emotivo drama sobre el asunto anteriormente mencionado.

La cinta presenta la historia de Theo, quien acaba de nacer. Después de dar a luz, su madre biológica le entrega a un programa de adopción. Los servicios de adopción deberán encontrar entonces a la que se convertirá en su madre adoptiva. En el otro extremo, el espectador se encontrará a Alice, quien lleva casi diez años luchando para ser madre. Un grupo de profesionales trabajará para que Theo y Alice puedan reunirse.

Foto: filmaffinity.com

Jeanne Herry se sumerge en la incursión de una historia que demuestra ser un verdadero éxito cinematográfico que tiene a la vez un guion muy bien documentado, informativo y conmovedor. La emoción está presente de forma natural gracias a las diferentes perspectivas de En buenas manos.

Es un rompecabezas particularmente preciso que se une muy armoniosamente. Sin juzgar a sus protagonistas y, al mismo tiempo que enfatiza en los diversos aspectos involucrados en el proceso, desde el momento en que una madre abandona a su hijo hasta el punto de adopción, incluidas todas las dudas de los trabajadores sociales, el director logra un muy buen equilibrio entre afecto e indagación. Sentimiento y observación, drama conmovedor y realismo preciso.

Inteligentemente observada y respaldada por un reparto fuerte, esta pieza de conjunto bien interpretada oscila entre el estudio de estilo documental del sistema de asistencia social francés y el desgarro de rasgadura de estilo de vida que tiende a una sobredosis de sacarina. Saltando de un personaje a otro, con un bebé que proporciona la línea narrativa, el guion de Herry profundiza en los detalles legales y psicológicos del sistema de adopción anónimo de Francia, una reflexión bastante interesante por la que merece la pena ver el film.

Valoración: 3,5/5

Lo mejor: Que no tiene miedo en profundizar en todo aquello que plantea

Lo peor: Puede resultar un poco empalagosa en ciertos momentos

martes, 14 de mayo de 2019

Crítica de ‘Uglydolls: Extremadamente feos’


Las películas que unen animación y música suelen funcionar muy bien. En 2016, Trolls, de la compañía Dreamworks Animation, tuvo bastante éxito y, ahora, Kelly Asbury, responsable de Gnomeo y Julieta y Shrek 2, ofrece Uglydolls: Extremadamente feos, que recuerda a la cinta estrenada en 2016.

Uglydolls: Extremadamente feos se traslada a la ciudad de Uglyville, donde todos los juguetes rechazados viven en armonía, sin importar que su aspecto no sea tan bello como el del resto. Sin embargo, una intrépida peluche llamada Moxy, está dispuesta a cruzar la frontera hasta nuestro mundo, “el mundo más allá” y encontrar al niño perfecto para ella. No obstante, los juguetes escogidos, liderados por el bellísimo Lou, no están dispuestos a permitirlo.

Foto: filmaffinity.com

La cinta cuenta con bastante colorido y, aunque puede crear indigestiones por sobredosis de cursilería, acaba funcionando bastante bien. La historia está acompañada de un bonito subtexto para los más pequeños relacionado sobre el origen de la felicidad, y algunos de los personajes son verdaderamente atractivos.

Después de Shrek 2, Uglydolls: Extremadamente feos es la mejor película de Asbury, ya que tiene un guion que parodia a muchas películas y cuentos clásicos y una ironía que brilla en los diálogos y la banda sonora. Transmite mucho optimismo y es bastante divertida, haciendo que el espectador salga de la sala cantando y bailando, con un gran chute de felicidad.

La película no será ningún hito en cuanto a animación se refiere, ya que es terriblemente tópica, pero su combinación de animación musical y comedia funciona muy bien, al igual que en Trolls. Colorida, entretenida, con guiño a clásicos del pop y cine para niños, Ugllydolls: Extremadamente feos, tiene todo para ser un verdadero exitazo porque tiene gancho para atrapar tanto a los más pequeños como a los adultos.

Valoración: 3/5

Lo mejor: Es bastante entretenida y transmite una alegría contagiosa

Lo peor: No deja ser un poco cursi o ñoña

martes, 7 de mayo de 2019

‘Venganza bajo cero’, un remake que funciona gracias al carisma de Liam Neeson


El director noruego Hans Petter Moland, responsable de la magistral Redención (Los casos del Departamento Q), es el encargado de hacer el remake de Uno tras otro (In Order of Disappearance), film que él mismo dirigió y que contaba con Stellan Skarsgard como protagonista. Ahora, Skarsgard ha sido sustituido por Liam Neeson, al que también se han unido Laura Dern y Emmy Rossum (conocida gracias a su papel de Fiona en Shameless).

Venganza bajo cero cuenta la historia de un conductor de una barredora de nieve que lleva una vida tranquila hasta que la muerte repentina de su hijo hace que se vea envuelto en una guerra entre narcotraficantes, armado solo con maquinaria pesada y la suerte del principiante.

Foto: filmaffinity.com

Al contemplar esta cinta, el espectador tiene la sensación de que Liam Neeson se está quedando encasillado en un solo tipo de género. Es irremediable comparar Venganza bajo cero con Venganza, esa trilogía de acción donde Neeson tiene que hacer todo lo posible por salvar la vida de su hija secuestrada. De hecho, no es solo la trama, sino que el personaje que interpreta en ambas se parece bastante.

A diferencia de la obra original, que era un poco más profunda, en este remake no hay lugar para el sentimentalismo. Es una película de acción pura y dura con algunos toques de comedia negra. No busques una historia donde se incida en la relación del protagonista con su hijo fallecido porque no lo vas a encontrar. Ahora bien, si quieres ver cómo un quitanieves se emplea como si de un arma de destrucción masiva se tratase, Venganza bajo cero es tu película.

La cinta de Hans Petter Moland es como si Venganza hubiese sido dirigida por Quentin Tarantino. De hecho, parece un film de Tarantino en su conjunto por su violencia explícita y por el uso que hace de los diálogos, dando mucha importancia a la conversación entre los personajes y empleando apodos para denominar a cada uno de ellos, algo que podría haber funcionado bien pero que no acaba resultando especialmente gracioso.

Moland pretende tratar la sed de venganza como una deshumanización del objetivo que se persigue. Al potenciar el tono negro de su comedia y, mejorando el gélido aspecto de la original, el realizador noruego logra que su fantástico thriller noir sea notablemente mejor que otros aburridos y simples remakes. Es una historia de venganza, oscura y endiabladamente entretenida, siendo un divertidísimo ejemplo de un director que elabora un remake de su propia película por las razones adecuadas.

Sin embargo, Venganza bajo cero está lejos de ser perfecta, ya que empieza a perder el sentido a mitad de su metraje y no logra nunca recuperarse, ya que empieza a faltarle fuerza y, al desaparecer Neeson de la historia durante algunas partes, la película deja de funcionar, y es que le necesita. Sin su personaje, este remake no se entiende ya que, cuando él no está, todo parece encontrarse completamente helado y paralizado, sin ritmo alguno.

Por tanto, el remake de Mollar es una obra bastante correcta en general, ofreciendo todo lo que promete, pero habiendo una descomposición en su estructura, con una primera parte vertiginosa y con una segunda más pausada y con el protagonismo de unos personajes planos y sin importancia que no tienen el mismo interés que el de Neeson. Sin duda, lo que no se le puede negar a su director, es que es un remake bastante original puesto que se basa en su película de 2014 pero no tiene miedo en incorporar personajes nuevos y situaciones que no se daban anteriormente.

Valoración: 3/5

Lo mejor: Que no se trate de un remake vago al uso, sino que el director tiene libertad para añadir a su obra nuevos matices

Lo peor: Su segunda parte es menos interesante que la primera

martes, 30 de abril de 2019

Crítica de 'Leto'


Los films biográficos sobre músicos o grupos musicales están en su apogeo gracias al éxito de Bohemian Rhapsody. Ahora, en clave más minoritaria, se estrena Leto, cinta rusa que busca ser un drama biográfico musical que se desarrolla en la década de los 80.

Leto se sitúa en Leningrado, en un verano a principios de los 80, donde la escena del rock de la ciudad está en pleno apogeo. Aquí se cuenta la historia de Viktor Tsoï, un joven músico que está tratando de hacerse un hombre en este mundo y que creció escuchando a Led Zeppelin, T-Rex y David Bowie. El encuentro con su ídolo Mike y su esposa, la bella Natacha, cambiará su destino, y juntos construirán una leyenda como pioneros del rock ruso.

Foto: filmaffinity.com

A priori, puede ser una cinta que no interese mucho puesto que se basa en un grupo que no es conocido por la mayoría de los espectadores. Sin embargo, Leto, que tuvo el privilegio de participar en la Sección oficial de largometrajes a concurso en 2018, tiene cierto encanto e inspira cierta ternura gracias a su personaje protagonista. Es cierto que no pasará a la historia de los biopics, pero tampoco es nada desdeñable.

El largometraje funciona de forma alternativa e inconstante, siempre en un difícil equilibrio entre la sorpresa y la pretenciosidad. En cualquier caso, lo que exhibe es tan extraño, surrealista y desesperado que, solo por ello, merece la pena adentrarse en ella.

La obra de Kirill Serebrennikov es una muy hermosa reconstrucción de la movidilla rockera durante los estertores soviéticos, llena de ingenio visual y de buenísima música. Leto logra esquivar varios de los clichés argumentales típicos de los biopics habituales, con una fantasía musical que fascinará a todos los que amen una buena melodía.

Valoración: 3/5

Lo mejor: Sus secuencias musicales, pura fantasía

Lo peor: Funciona de manera desigual y es demasiado pretenciosa

martes, 23 de abril de 2019

Crítica de 'La espía roja'


La última vez que Trevor Nunn dirigió un film para la gran pantalla fue en 1996 con Noche de reyes. Ahora, ha vuelto con La espía roja, drama basado en la vida de Melita Norwood, la espía británica que estuvo más tiempo al servicio de la KGB.

La espía roja cuenta la historia de Joan Stanley, una encantadora anciana que jamás ha levantado ningún tipo de sospecha hasta que una mañana del año 2000, agentes del MI5 llaman a su puerta para llevársela detenida, acusada de proporcionar información a la Rusia comunista, saliendo a la luz uno de los mayores casos de espionaje del KGB y con Joan como principal sospechosa.

Foto: filmaffinity.com

La cinta está narrada de forma convencional, abusando hasta una forma ensordecedora de la música, sin tener ningún elemento que la haga diferenciadora. Como película de espías no aporta nada nuevo, aunque Dench defiende con talento y emotividad al personaje real durante el interrogatorio, y Sophie Cookson con frescura, pasión y fragilidad en sus díscolos años mozos. Está muy bien realizada y, en ella, se explica perfectamente la situación histórica que se vive, pero se acaba haciendo bastante pesada hasta resultar académica, poco convincente y monótona al sacar tan poco drama de la historia y, en su lugar, ofrecer algo romántico pulp lleno de clichés.

Por tanto, La espía roja cuenta con unas buenas interpretaciones cargadas de emotividad y matices, sobre todo las protagonizadas por Judi Dench. Sin embargo, en líneas generales es una colección de diálogos tediosos pronunciados con personajes trazados a brochazos y en los que hubiese sido muy interesante profundizar, ya que el espectador se quedará con más ganas de ver escenas de Judi Dench o de Sophie Cookson, quien interpreta a su personaje de joven.

Valoración: 2/5

Lo mejor: Las excelentes interpretaciones de Judi Dench y Sophie Cookson

Lo peor: Que busque profundizar en una mediocre historia romántica en lugar de aportar mayor dramatismo y elementos de thriller