martes, 27 de agosto de 2019

Crítica de 'Infierno bajo el agua'


Cada vez llegan películas más parecidas a la gran pantalla. Si la semana pasada se estrenó A 47 metros 2: El terror emerge, esta semana ha llegado Infierno bajo el agua, versión algo menos serie B que la anterior pero que llega en un momento donde la saturación ante contar siempre las mismas historias es palpable.

La cinta cuenta la historia de una mujer que lucha por salvar a su padre cuando se produce en Florida un huracán de categoría 5. Sin embargo, mientras ambos tratan de huir, la tormenta les deja encerrados dentro de una casa que se inunda y en la que tendrán que hacer frente a una legión de salvajes depredadores.

Foto: filmaffinity.com

Alexandre Aja, responsable de Las colinas tienen ojos, Reflejos (Mirrors) o Piraña 3D, dirige el film de terror con cocodrilos dentro de huracanes que siempre los espectadores hemos querido. Aparte de una película palomitera más que notable, logra ser uno de los filmes de terror más satisfactorios de los últimos años.

Infierno bajo el agua es una premisa simple pero efectiva, ya que Alexandre Aja sabe cómo crear una película emocionante llena de suspense. Aceptando lo absurda que es su premisa, los que buscan emocionan fuertes agradecerán el ritmo ágil de los sustos, su agilidad, las complicaciones a las que tendrán que hacer frente a los personajes y sus escapadas.

A través de un movimiento de cámara vertiginoso, Infierno bajo el agua tiene mucha acción, unos efectos especiales impresionantes y unas imágenes asombrosas de caos y destrucción. Aunque su narrativa y su lógica es muy cuestionable, lo nuevo de Aja presenta el drama necesario como para tenernos atrapado en la butaca durante 87 minutos. Una propuesta que lo confirma como uno de los maestros de terror del siglo XXI.

Valoración: 3,5/5
Lo mejor: Lo bien que funciona y la efectividad que logra pese a contar con una premisa muy trillada
Lo peor: Que su narrativa no esté tan cuidada como todo lo demás

martes, 13 de agosto de 2019

Crítica de 'Remember Me'


El alzhéimer siempre ha dado juego en la historia del cine, y este es uno de los principales temas de Remember Me, dirigida por el español Martín Rosete, lo que supone su segundo largometraje (tras Dinero) y con un cast de lujo encabezado por Bruce Dern y Caroline Silhol, y que también cuenta con Verónica Forqué.

Remember Me cuenta la historia de un amor imposible entre Claude, un hombre viudo de setenta años y Lilian, una mujer que tiene Alzhéimer y está ingresada en una residencia especializada. Con la ayuda de su amigo Shane, Claude decide fingir la enfermedad e ingresar en la misma residencia para poder estar junto a ella.

Foto: filmaffinity,com

Lo más interesante de Remember Me no es la historia que cuenta, que al fin y al cabo puede estar un poco trillada, sino cómo se cuenta. El introducir el personaje de Tania, nieta de Claude, una adolescente problemática que se volcará con la historia de su abuelo, hacen que la cinta esté llena de sentimientos y, sobre todo, de una honestidad envidiable.

Caroline Silhol es pura honestidad en el film, y su papel de Lilian la eleva a lo más alto. Todo funciona gracias a los sentimientos que transmite y a su mirada, que sabe decir mucho sin tener que recurrir a lo verbal. Por otro lado, Bruce Dern está entrañable y tierno en la medida justa, sin sobrepasarse ni caer en el exceso. Su equilibrio es lo que hace que Remember Me sea más que correcta al no pecar de empalagosa. Además, sus toques cómicos reducen su gran peso dramático, por lo que el equilibrio es una de las principales virtudes del notable segundo largometraje del español Martín Rosete.

Valoración: 3,5/5
Lo mejor: La asombrosa química entre Bruce Dern y Caroline Silhol y la capacidad que tienen para transmitir con pequeños gestos
Lo peor: En algunos momentos es más densa de lo que pretende

martes, 30 de julio de 2019

Crítica de ‘Midsommar’


El año pasado se estrenó Hereditary, una de las cintas de terror más perturbadoras que se han filmado nunca. Su deslumbrante arranque, su imprevisibilidad y la impactante actuación de Toni Collette la elevaron a lo más alto. Ahora, su director Ari Aster vuelve con Midsommar, un relato de terror donde el espectador lo pasará muy mal y no podrá procesar lo que va ocurriendo en la pantalla.

En Midsommar, una pareja estadounidense que no está pasando por su mejor momento acude con unos amigos al Midsommar, un festival de verano que se celebra cada 90 años en una remota aldea de Suecia. Lo que comenzará como unas vacaciones de ensueño en un lugar en el que el sol no se pone nunca, poco a poco se va convirtiendo en una oscura pesadilla cuando los misteriosos aldeanos les invitan a participar en sus perturbadoras actividades festivas.

Foto: filmaffinity.com

A través de una presentación minuciosa de los personajes, Midsommar se va adentrando poco a poco en un aura de misterio que le sienta muy bien. Lo que parece un drama independiente, se va convirtiendo poco a poco en un relato de terror muy desagradable donde Aster juega con la psicología y a perturbar al espectador.

Nada es lo que parece en Midsommar y, cuando da la sensación de que el film va a tomar un tono determinado, de repente cambia con un giro argumental que nadie espera. Lo nuevo de Aster es de una inteligencia absoluta y, aunque la historia no es igual de interesante que en Hereditary, ya que en esta el juego de la familia tomaba un papel fundamental, el segundo largometraje del estadounidense es escalofriante y nos deja algunas imágenes que tardaremos tiempo en olvidar. Esperamos que el año que viene vuelva a deleitarnos con otra joya.

Valoración: 4/5
Lo mejor: La originalidad de su propuesta
Lo peor: Pensar que a Ari Aster se le pueden acabar rápido sus ideas

martes, 16 de julio de 2019

Crítica de ‘El cuento de las comadrejas’


¡Por fin! Juan José Campanela ha vuelto. Desde que en 2013 nos ofreció la decepcionante Futbolín, no habíamos vuelto a contemplar ningún largometraje del director hasta ahora. El cuento de las comadrejas, remake del film argentino de 1976 Los muchachos de antes no usaban arsénico, es una comedia negra protagonizada por Graciela Borges, Oscar Martínez, Luis Brandoni y Clara Lago que es menos brillante de lo que espera del cineasta.

El cuento de las comadrejas cuenta la historia de una bella estrella de la época dorada del cine, un actor en el ocaso de su vida, un escritor cinematográfico frustrado y un viejo director hacen lo imposible por conservar el mundo que han creado en una vieja mansión ante la llegada de dos jóvenes que presentan una amenaza que lo pueda poner todo en peligro.

Foto: filmaffinity.com

El film es una manera de homenajear al cine argentino de oro. Sin embargo, no sale todo como debería, puesto que su humor se va diluyendo lentamente de la negrura para hacerse algo ingenuo y que no le pega nada a un director que ha demostrado en otras ocasiones que la complejidad es su mejor baza.

Su guion tiene un humor inteligente y abunda en diálogos que se convierten en duelos verbales que potencian el humor negro. La película consigue generar sonrisas y lágrimas desde una manipulación compartida con los espectadores. El cuento de las comadrejas es un relato amable con una moraleja servida al espectador en bandeja, ya que no se busca que su público reflexione, sino que lo ofrece todo mascado. El largometraje se puede ver, pero, al contrario de lo que ocurría con El secreto de tus ojos, este no permanecerá en la memoria del espectador, sino que se le olvidará poco después de que salga de la sala.

Valoración: 3/5
Lo mejor: La coralidad de sus actuaciones
Lo peor: Esperábamos mucho más de lo nuevo de Campanela

martes, 9 de julio de 2019

‘Spider-Man: Lejos de casa’, mismas dosis de comedia y acción


En 17 años hemos tenido cuatro Spider-Man (tres en carne y hueso y uno animado). La mejor sigue siendo, sin lugar a dudas, la dirigida por Sam Raimi y protagonizada por Tobey Maguire. Después vino la encabezada por Andrew Garfield, la que peor ha funcionado tanto en crítica como en taquilla al no encontrar su identidad. En 2017, llegó Spider-Man Homecoming, dirigida por Jon Watts y protagonizada por Tom Holland. En esta ocasión, la acción casi desapareció para presentarnos un film de comedia con un Spider-Man mucho más joven de lo que estamos acostumbrados.

Dos años después, Jon Watts vuelve a ponerse frente a la dirección para contarnos una nueva historia de nuestro hombre araña favorito. En esta  ocasión, Peter Parker decide irse junto a MJ, Ned y el resto de sus amigos a pasar unas vacaciones por Europa. Sin embargo, el plan de Parker por dejar de lado sus superpoderes durante unas semanas se ven truncados cuando Nick Fury contacta con él para solicitarle ayuda y así frenar el ataque de unas criaturas elementales que están causando el caos en el continente. En ese momento, Parker volverá a ponerse el traje de Spider-Man para cumplir con su labor.

Foto: filmaffinity.com

En Spider-Man: Lejos de casa, Watts conserva el espíritu de la anterior entrega. De nuevo, la búsqueda constante del gag priva a los personajes de capacidad para la empatía. Peter Parker ha dejado de ser un héroe para ser un chaval encantador, pero lo que le sucede no nos importa demasiado.

Es una propuesta que no añade prácticamente nada y sin ninguna escena que sobrepase los límites de lo ya visto. Sin embargo, se agradece que, en esta ocasión, se haya apostado más por la acción. En Spider-Man Homecoming las escenas de comedia eran mucho más frecuentes a las de acción y, en Lejos de casa, han sabido aportar más escenas de adrenalina, aunque siguen sobrando unas partes cómicas demasiado largas, como las protagonizadas por el personaje de Jacob Batalon, el mejor amigo de Spider-Man que, pese a estar insertadas para hacer gracia, lo único que hacen es sacar de contexto al espectador, provocando que resulte frustrante y que le quite toda la emoción.

En esta secuela se agradece que el espectador tenga más oportunidad de conocer a personajes como el de Zendaya. Si en la primera parte solo se centraba en Spider-Man, aquí todo está más concentrado para que el público pueda saber más acerca de quienes rodean a nuestro héroe. También, ha sido un acierto el incorporar el personaje de Jake Gyllenhaal, quien aporta las grandes dosis de acción al film, así como eliminar a Iron Man (era obvio después de lo ocurrido en Vengadores: Endgame), que lo único que hizo en la anterior entrega fue robar escenas a Spider-Man, el verdadero protagonista de esta función.

Watts acierta con esta segunda parte donde da carta blanca a un juvenil, divertido, entregado y desacomplejado Peter Parker para que birle todo un señor blockbuster superheroico y lo conduzca por carreteras de luminosa complicidad. Una película que se eleva porque Holland le otorga alas. Spider-Man: lejos de casa, arranca desinhibida, dulce y ligera y parece como una especie de pequeño milagro de una Marvel que demostró ser demasiado densa con Vengadores: EndGame. Por todo ello, el resultado es un Spider-Man que resulta un poco más impactante que el anterior que vimos, excitante y con un reparto que funciona muy bien y que da a (casi) todos el protagonismo que merecen.

Valoración: 3/5

Lo mejor: La frescura que Tom Holland aporta al personaje

Lo peor: Que los puntos de comedia que intentan aportar con el personaje de Jacob Batalon sean insulsos y resten dinamismo al film